28 abril 2011

II Jornada Literaria - 1 de abril - SEXTO RELATO

El ejercicio de improvisación literario titulado "PRODUCCIÓN EN CADENA" consistió en crear 18 textos colectivos. Cada participante disponía de dos minutos para continuar el relato. Disfrutad de estos cadáveres exquisitos, de los cuales aquí colgamos el SEXTO:


Cuaderno literario de Elfo
Rito de sangre


Necesidad de tu líquido vital. Liberarlo de su estrecho laberinto de venas y arterias para liberarlo... dejad que salga de su cárcel para encontrar su verdadero camino. Dejad que se pierda en las encrucijadas futuras. Permitid que en los cruces de caminos se detenga a hablar con las piedras. Es lo que toca a los héroes, vivir del cuento, de su vida, venderse como ídolos. Os darán razones para que los admiréis, porque ellos, saben hablar, convencer, asi que desde ahora son héroes hasta que las mismas piedras se lo crean, una piedras que llegaron antes que tú, antes que nadie. Que tuvieron que inventarse a sí misma, como si el barro sirviera para algo más que para ensuciar lo zapatos. Rocas autosuficientes pero ausentes de corazón, sin alma, pero con un destino, una finalidad, unidas todas ellas lograrán combatir contra el monstruo en zapatillas, y le vencerán. El monstruo solo está en tu mente y desaparecerá. Eso es lo que le dijo cuando tuvo que explicar por qué los niños no nacían ya adultos como Atenea de la cabeza de Zeus. La infancia es en sí aburrida. No hay gran sentido en ser pequeño y luego grande. Sería más coherente empezar por el final, y de ahí llegar al principio. Así sería posible enlazar una historia coherente. No como esas nuevas formas de literatura psicológica, ¡inventos del capitalismo! Deforestación de la tierra y luego le tocará a la Luna y a Júpiter. O vete a saber qué más. ¿Es que no tenemos límite? A veces me miro al espejo y no comprendo cómo he llegado a este estado. ¿Qué ha sido de mis ilusiones y mis ideales?¿Dónde ha quedado mi vida? Todo por culpa de aquel estúpido rito.

II Jornada Literaria - 1 de abril - QUINTO RELATO

El ejercicio de improvisación literario titulado "PRODUCCIÓN EN CADENA" consistió en crear 18 textos colectivos. Cada participante disponía de dos minutos para continuar el relato. Disfrutad de estos cadáveres exquisitos, de los cuales aquí colgamos el QUINTO:


Cuaderno literario de Juan
Gente de poca fe


Durante mucho tiempo todas las personas que pasaron por allí se hicieron la misma pregunta, pero nadie se atrevía a responderla. Solo decían: «Ya sabes, es cuestión de fe». Y ya sabes que la fe mueve montañas. Las montañas siempre son un problema. Primero por su altura, y segundo por sus picos. Te pinchan en lo alto. Pero tienen nieve para curarte la inflamación. Frío, frío. Así que si te das prisa y subes muy alto, todavía podrás acumular todas estas experiencias y luego, cuando desciendas no ser diferente al resto. Eso sí, puedes elegir la altura del monte y su ubicación. Y si tienes suerte también subir...
Subes, bajas, subes, bajas, a veces, solo a veces, en vez de bajar caes y luego ruedas... y es entonces cuándo te das cuenta de que todo era un sueño que se soñaba y mientras tanto soñaba ser el sueño. Pero el sueño es efímero y su felicidad dura poco. Era así que la vida que él veía anhelaba siempre los extremos confines de un pensamiento burgués. La vida cómoda con las preocupaciones normales propias de un neoliberal de clase media con una conciencia del ser humano de alguien que se considera de izquierdas, y al tiempo sea capaz de justificar un asesinato en masa. Es sabido que el genocidio es lo único que se puede condenar de forma universal. Nadie comprende el crimen a gran escala. Nadie que tenga un poco de sentido de la ética puede permitirse no aprovechar una ocasión como esta. Sin embargo, todo puede cambiar en un segundo. Y así, sin pensarlo demasiado, es la única cosa de la que puedes estar seguro en esta vida.

14 abril 2011

II Jornada Literaria - 1 de abril - CUARTO RELATO

El ejercicio de improvisación literario titulado "PRODUCCIÓN EN CADENA" consistió en crear 18 textos colectivos. Cada participante disponía de dos minutos para continuar el relato. Disfrutad de estos cadáveres exquisitos, de los cuales aquí colgamos el CUARTO:

 Cuaderno literario de J.
 Cómo conseguir vitalidad 
cuando se te acaba la vida


¿Harto de sacar al perro, del curro, del metro? La clave son las nueva vitaminas «vitanil». Ahí está la solución. Tu perro te lo agradecerá. Esto decía la tele cuando llegó el mayordomo para servir la cena. ¿Tomará vino el señor? No gracias, nunca bebo. Prefiero mantenerme sereno, para alguien como yo el alcohol es un problema. ¡Bueno!, según se mire. No quisiera que se malinterpretasen mis palabras. No es que esté en contra de las bebidas alcohólicas, de hecho, me considero un militante del alcohol. Pero siempre hay un pero, el alcohol no debería estar al alcance de todos. Sería mejor que hiciese falta un «carnet de bebedor», vamos, ¡qué no todo vale! Yo tenía un carnet de bebedor que me encontré en un bar, un bar cualquiera, un bar que se llama tasca y es un carné mágico, lo presento al señor de bar y ya soy un parroquiano más. Bebo hasta empaparme lo de dentro del cuerpo, con las sed del abstinente, bebo como si lo hiciera por primera y última vez, saboreándolo y pienso que de tanto beber a lo peor me espera una involución hacia los anfibios superiores y poco a poco terminan liándome como una naranja. Esta se exprime como mi cabeza que no puede escribir más, porque de tanta libreta mi lápiz sa va a gastar, pero es divertido y me lo paso muy bien con mis amigos del módulo de la cárcel. En el módulo D nos hemos convertido en una piña. El odio común a un enemigo externo, los guardianes del turno de día, han ido eliminando las tensiones carcelarias entre presos mediante asesinatos selectivos y metódicos. Cada noche tres o cuatro presos eran sacados de sus celdas y llevados a la playa de paseo. Tal vez acabemos un día sabiendo de esta.

Cuadernos literarios de los participantes

12 abril 2011

II Jornada Literaria - 1 de abril - TERCER RELATO

El ejercicio de improvisación literario titulado "PRODUCCIÓN EN CADENA" consistió en crear 18 textos colectivos. Cada participante disponía de dos minutos para continuar el relato. Disfrutad de estos cadáveres exquisitos, de los cuales aquí colgamos el TERCERO:
  


Cuaderno literario de Mahop Ma Mahop
Pasión por la vida


Cogió la fruta que colgaba del árbol de la vida y la llevó a su boca. Al final, no era para tanto. Se esperó un rato a ver si notaba algún cambio, pero nada. Adán, decepcionado, bajó la cabeza.
―Creo que no ha valido la pena.
―Siempre vale la pena, de otro modo, nada tendría sentido.
―¿Qué me dices, es eso siquiera posible?
―En este mundo todo es posible, ¿es que no te has dado cuenta?
―¡Eso es mentira!
―Sí, es mentira, pero... todo es mentira, en relidad, todo es una gran mentira. Pero nos gusta creer que no es así. Imagino que para tener alguna referencia, algo en lo que creer, algo que te haga sentir, algo que te haga pensar que merece la pena estar vivo. Algo que... quién sabe qué algo te hará sentir que tú eres tú y no otro, un otro que si no fuera yo lo echaría a perder todo, porque si no a dónde irán mis experiencias, yo tengo que ser yo... aunque a veces me muera por ser tú, por ser él o ella, a veces me recreo en ser nosotros y me sobran ellos porque en la nada y en el todo me encuetro, encuentro la esencia de mi alma, de mi ser, de mi yo, de mi todo yo, y eso también hace que encuentre la esencia del otro, porque yo soy el otro, porque yo soy el otro y el otro soy yo, todos somos uno, una unidad que a la vez se derrama y se vence, se disuelve y se resume. El otro me tiene en su infierno esperando por el cielo. El otro me hace yo, yo, él y así seguiremos porque cielo e infierno no se pueden juntar. ♫ Más tu palabra no pasará, no, no, no pasará, ♪ no, no, no, no, no, no pasará. Cielo y tierra pasará más tu palabra no pasará ♫. Pero pasó. Pasó como los fascistas en Madrid. Pasó como una moda de otoño. Pasó como la época en la que solía viajar con mi familia. El tren llegaba con retraso y me sentía impaciente de ver por fin el mar del sur. Me agaché para atarme las cuerdas de los zapatos y me encontré justo cerca del pie izquierdo una estrella recién nacida.
 

07 abril 2011

II Jornada Literaria - 1 de abril - SEGUNDO RELATO

El ejercicio de improvisación literario titulado "PRODUCCIÓN EN CADENA" consistió en crear 18 textos colectivos. Cada participante disponía de dos minutos para continuar el relato. Disfrutad de estos cadáveres exquisitos, de los cuales aquí colgamos el segundo:


Cuaderno literario de Carolina
El color del arco iris 

Un día lluvioso, entre la multitud de la manifestación, visualicé un cartel que me llamó la atención. Sentía que era alguien conocido que anunciaba... Como si hubiéramos estado juntos en otro momento, en otro lugar... ¿Almas gemelas? A veces sientes que conoces y nunca has visto. A veces tienes la sensación de conocer a alguien que, evidentemente no conoces. Creas extraños malentendidos de una perspectiva multidimensional. Los rescoldos de las hogueras de la razón se apagan ante la experiencia del otro. No hay conocimiento menos inmediato ni más fugaz. Conocer a otra persona es casi imposible. Nunca se tiene la menor evidencia en la que sustentar un juicio seguro. Esto le dijo el juez al acusado: ¿reconoce usted su crimen?¿Qué le puede uno contestar a esta pregunta? Digas lo que digas estás vendido.
―No, señor juez, yo no lo hice. ¡No soy un monstruo, no soy un monstruo!
El juez movió los hilos necesarios para resolver la situación. Aunque dadas las circunstancias de poco más que de paños calientes podíamos hablar. En el mejor de los casos todo se estaba desmoronando. Aquello parecía el fin del mundo, el apocalipsis. Solo aquellos que tuvimos la desgracia de vivir aquella desventura nos damos cuenta del fracaso. «Se acabó», pensaban muchos. Se acabó pensó cada uno. Finito, basta, como dicen los italianos. Bing-bang, bang, Bom. Explosión. Gases liberados, ¡se acabó!, gritaron. Y adiós. Se acabó, todo fue de color azul, bonito color. Y primero pongo punto y coma, y final.

05 abril 2011

II Jornada Literaria - 1 de abril - PRIMER RELATO

El ejercicio de improvisación literario titulado "PRODUCCIÓN EN CADENA" consistió en crear 18 textos colectivos. Cada participante disponía de dos minutos para continuar el relato. Disfrutad de estos cadáveres exquisitos, de los cuales aquí colgamos el primero:

Cuaderno literario de Andrea 
Comunidad

Todos te pertenecen, pobres, ricos, malos, buenos y gatos. Gatos que viven cerca de tus costas, conviven y se cuelan en tu casa por la terreza. Uno de esos gatos, lo recuerdo, no tenía ojos. Parecía yo de joven, cuando todavía tenía instinto de caza y olfato felino. Recuerdos de un tiempo pasado que desapareció, ahora estaba frente al espejo y veía la realidad, un yo con los sentidos más atrofiados y la experiencia de haber parido una idea como un hijo que pesara siete kilos, con esfuerzo. Se remangó la camisa y preguntó: no puede ser, ¿siete kilos? Es mío sin serlo, no lo puedo entender, pero al final no puedo renunciar, es mío.
Entré en el baño de su casa y descubrí al mirarme en el espejo que aquello no era mío. Debía de haber un error. Lo había. El espejo me devolvió un objeto, una perspectiva desconocida para mí. No había duda, yo no era un bombero. Ni torero tampoco. Solo era un simple charcutero que vendía sus chorizos y morcillas al mejor precio. Al mejor precio que tardaba en llegar. Las patatas están por las nubes. Qué desdicha la mía, con lo que a mí me gusta la tortilla de patatas y no la voy a poder hacer hoy. Así que el pobre decidió visitar a su hermana. La imitación, al fin y al cabo, produce placer, ya lo decían los clásicos. Y así, imitando, en el fondo creamos algo nuevo, pues solo lo viejo puede ser nuevo. Para construir, primero hay que destruir. Eso dijeron. Y rompieron todos los moldes. Y rompieron las aceras, con su fuerte paso, con su pisar duro, y dejándose los cordones por el camino.

En proceso de creación del texto

18 marzo 2011

II Jornada Literaria

El próximo día 1 de abril a las 20.00 (C/ Prim 15, Madrid) tendrá lugar el encuentro poético protagonizado por Mahop Ma Mahop, poeta camerunés. 

Olga Goded y Jordane Sauvaire recitarán a dos voces (español, francés) algunos de los versos del poemario "Monólogo de Adán". Tras la lectura de poemas ofreceremos un vino y charlaremos con el autor. 

Cerraremos el acto con una actividad de improvisación literaria.

01 marzo 2011

UN CADÁVER EXQUISITO SOBRE ZOMBIS. Continúa la historia...

El viejo Coleman llevaba mucho tiempo inmóvil en su mecedora... Su sombrero de paja le tapaba parte de la cara, y la brizna de hierba que solía mascar se había caído de su boca abierta. Una mosca verdosa volaba a su alrededor, se posaba en su frente, atusaba sus alas, emprendía el vuelo de nuevo brevemente y volvía a posarse cerca de la comisura de sus labios.De repente, una vieja camioneta destartalada se acercó por el camino que llevaba al porche, rompiendo así el espeso silencio de aquella tarde estival. Se detuvo junto al porche donde seguía inmóvil el anciano. Un pequeño felino saltó del remolque, parecía hambriento. Sus ojos se clavaron en el viejo Coleman... Se acercó con cautela, olisqueando la densa atmósfera que rodeaba la figura. Su instinto le indicaba que en cualquier momento podría suceder algo, algo inesperado, algo funesto... La puerta de la camioneta se abrió, y de ella salió Jack, un muchacho rubicundo y pecoso, hijo de la hermana de Coleman. El joven apartó al gato con el pie —"No le despiertes", dijo; "ve atrás a cazar ratones, que es lo tuyo"—, y cruzó el porche tratando de no hacer ruido.
—¿Dónde crees que vas muchacho?
—Lo siento tío, pensé que estabas dormido y no he querido despertarte.
—Para eso tenías que haber tomado ejemplo de Longui. Como felino no tendrías ninguna oportunidad de supervivencia si hicieras tanto ruido
—Bah, ya estamos. Ahora no tengo tiempo para eso.
cuando Debbie regreso del trabajo, la calle estaba tranquila y el tiempo, como siempre en Nueva Inglaterra era lluvioso, pero sin embargo la puerta estaba abierta
Se asustó al encontarse tirado en el suelo del salón un montón de cristales rotos. Era una tarde extraña, durante el trayecto en coche no vio a nadie y la radio no sintonizaba ninguna emisora, no habia ningun ruido molesto en el vecindario, y una agradable pero inquietante sensacion de soledad le invadio.
Coleman tampoco había visto a nadie en todo el día. Aunque eso no era raro, porque pocos se acercaban en aquellos tiempos hasta las casas viejas de las afueras. Muy pocos cruzaban ya aquella carretera que sólo conducía al cementerio y a la ciénaga, sobre todo desde que las autoridades inauguraron la autopista, al otro lado del pueblo.
Pero si nadie había pasado por su porche, ¿cómo se había roto el cristal de la ventana del salón? Coleman no recordaba haber oído ruidos sospechosos durante la noche —a pesar de que afirmaba tener mejor oído que un coyote—. Pero no se preocupó tanto como Debbie. "Habrá sido un golpe de viento", decía con la mayor de las calmas, a pesar de que afuera no se movía ni una brizna de hierba.
Su hermana y su sobrino no dijeron nada, pero ambos sospechaban que la ventana la habría roto el mismo viejo, quizá al trastabillarse por efecto del bourbon y de la edad. En efecto, no era raro que el viejo Coleman se pasase con la bebida últimamente. Sobre todo desde la muerte de su mujer.
En todo el contorno muchos murmuraban por las raras costumbres de los Coleman. Pocos entendieron que Debbie no le hubiera quitado de la cabeza a su viejo hermano la idea de enterrar a su mujer en el jardín —algo extraño en la zona, donde no había esa costumbre, y más viviendo tan cerca del cementerio—. Tampoco entendían que el anciano ya no visitase la iglesia. Ni que fuera a todas partes llevando consigo su escopeta, como si hubiese algo desconocido de lo que pensase que tenía que protegerse.
—La llevo para no necesitarla —solía decir socarronamente. Pero su sonrisa producía una impresión de trastorno que no facilitaba mucho el trato con sus vecinos.
Así, poco a poco, la casa del viejo Coleman se había quedado aislada del pueblo. Y aquella tarde sólo parecía una especialmente solitaria, que a penas sí llamaba la atención de Jack o de su madre. Acudían los dos con frecuencia a la casa, aunque no vivían allí. Cuidaban de su tío con cariño y con gusto, aunque los dos evitaban pasar por el lúgubre túmulo de la parte trasera del jardín.

25 febrero 2011

UN CADÁVER EXQUISITO SOBRE ZOMBIS

Participa en este juego literario que te proponemos. Continúa la historia:

El viejo Coleman llevaba mucho tiempo inmóvil en su mecedora...

17 febrero 2011

Con motivo de la I Jornada de Escritores que tuvo lugar el día 11 de febrero en LA CUEVA DE ANTÍGONA (espacio cultural asociado a la sede de Ediciones Antígona en la C/ Prim 15) se llevó a cabo una actividad de improvisación literaria: escritura express condicionada de un relato hiperbreve. El azar determinó la primera y la última palabra de cada narración y la creatividad de los participantes hizo el resto. He aquí el resultado.




TINTA, pluma, papel, solo me falta una gran idea. Los personajes somo tú y yo, pienso escribir días enteros. Por cierto, no salen tus padres. Será una novela de personajes complejos. Te concedí lo del adosado, el perro y los gemelos. Pero ya es suficiente, un artista necesita su mundo. No pienso dejarte, me mudo al TRASTERO.

MIGUEL MARTÍNEZ LÓPEZ

TREN con destino a Barcelona, o a cualquier sitio, y el recuerdo de algo que ya murió, que existió durante un momento, unos meses: largos viajes en carretera, conversaciones en el messenger, revelan nuestro pasado, descubrir lo que es la otra persona. Pudimos conocernos en otro momento pero fue en ese, pudimos conocernos siendo adolescentes pero fue en ese momento; el tren sale y ella quedará con otro, pero todo muere y eso también morirá, en realidad nada perdurará salvo la conciencia del momento de esplendor. El esplendor pasó, queda su recuerdo que es lo mejor y queda una vida de rutina, trabajo, supermercado, cerveza, PAN BIMBO...

LORD RUTVEN

—¿Un ADVERBIO?
—Sí, son palabras que acompañan al verbo.
—¿Que acompañan?, ¿cómo?
—Complementan al verbo.
—¿Como un bolso a una mujer?
—Sí, el bolso sería el adverbio, la mujer el verbo.
—¿Y qué función tiene?
—Modifica las circunstancias del verbo.
—¿Las circunstancias?
—Sí, el lugar, el tiempo, el modo...
—Hombre, el bolso de las mujeres dice mucho de las circunstancias económicas. Si es e mercadillo, de Zara o de Gucci.
—¿También es lugar, no?
—También dice si es falso o verdadero, pero de eso no es fácil darse cuenta.
—Bueno, hay algunos adverbios que no sabemos si son verdaderos o falsos, por ejemplo, efectivamente o, incluso, a veces, verdaderamente. Así, obsérvalo en esta frase: «Verdaderamente, la democracia es el mejor sistema conocido».
—Ese adverbio es como un adverbio de Gucci pero falso, bien imitado por los chinos, pero sin la etiqueta de calidad de la marca Gucci.
—¿Qué diferencia a un bolso de Gucci falso de uno verdadero?
—El dinero.
—¿Y si te cobran por uno falso lo mismo que por uno verdadero?
—Entonces es como pensar que verdaderamente significa siempre que es de verdad, lo que no siempre ocurre.
—Efectivamente.
—Verdaderamente, profesor.
—Pues ya verás, alumna, cuando nos metamos con la INTERJECCIÓN...

JOSÉ AURELIO MARTÍN

QUEMAR las cartas de las mujeres que había amado era uno de sus placeres intensos. Hasta que no quemaba esos papeles, llenos de la palabra amor entre meras conjunciones, no era capaz de situarlas en el pasado. No podía estar con Belén sin quemar las cartas de Patricia. Incluso en los momentos más íntimos, se sentía inquieto. Tenía el prejuicio de que toda mujer, cualquier mujer, encuentra siempre las pruebas o palabras de amor de la rival.
No sabía cómo se había instalado ese prejuicio en su cabeza, ni cuándo; ni por qué tan firmemente. Hasta que un día, durante la noche imsomne se acordó.
Había pasado la noche con Belén. Por la mañana al despertarse vio su rostro colérico y gritó:
—¡Te has pasado la noche diciendo «Patricia»! ¡Vete con Patricia, yo me voy!
Amaba intensamente a Belén. Como a ninguna. ¿Por qué Patricia destruyó la relación?
No entendía nada de amor. Ni de sus deseos. Estaba en los ALBORES.

FRANCISCO DELGADO

ENTONCES supo lo que significaba aquella palabra tantas veces oída; tantas veces leída; tantas veces pronunciada y nunca había llegado a comprenderla del todo. Solo aquel pequeño objeto de plomo lanzado a gran velocidad contra su cuerpo. Aquel intruso metálico en su carne le había enseñado el sentido profundo de ese conjunto de letras: AGONÍA.

IGNACIO PAJÓN LEYRA

ALIVIO y tranquilidad sentí cuando la voz del locutor por fin se apagó. Llevaba más de una hora tendido en la cama con unas ganas de levantarme para apagar el pequeño transistor que me taladraba los oídos. Pero cada vez que me disponía a incorporarme, una pereza insuperable me clavaba en la cama, y el locutor seguía con su letanía monótona de anuncios. Comencé, entonces, a susurrar la palabra «silencio» sin mover apenas los labios y con el cuerpo totalmente abandonado en los repliegues de la cama y de la indolencia. Al alcanzar la décima articulación de mi palabra mágica, se produjo lo inesperado: el receptor dejó de chirriar, la voz del locutor bajó paulatinamente y dijo, por último, como si me hablara misteriosamente: «De acuerdo, esta vez, sí que me callo». Y se calló. Sonreí de EMOCIÓN.

MAHOP MA MAHOP

ADVERSATIVO. Sabía que no nos encontraríamos en esta sala. No estabas llamado a conocerme entre la multitud. Creo que tampoco me habrías reconocido de haberme encontrado meses antes, cuando yo sí presentí el encuentro.
Había imaginado el sabor de tus labios, el sonido de las frases que quizás compartiríamos aquella tarde. Nada de eso había sucedido. La humedad se adentraba más allá de todas y cada una de las conversaciones que apenas fluían, ahogadas por la sutil verguenza o pudor que a todos nos acompañaba.
Inutilmente me acerqué hasta ti, dulcificando mi rostro con la cruel y certera certeza de que tu partida estaba próxima.
La luz se apagó de pronto y un susurro ahogado recorrió la sala. Me crucé con tu mirada al fin, pero te levantaste y desapareciste entre la multitud de aquel bar en la penunbra. En mis labios apenas pude degustarte, pero apuré con lenta calma tu cerveza, de la que yo solo pude beber su ESPUMA.

ESTHER MATEOS

VENTAJA de ser Dios es, sin duda, la ausencia de necesidad, la falta de tiempo, o más bien, la total posesión de su fluir, que me permite manejarlo a mi antojo.
Todo ventajas. Ningún incoveniente. Me doy gracias a mí mismo por haber nacido Dios. Pude haber sido estrella, o planeta, o incluso hormiga, pero el Destino me eligió Dios. Nada menos que Dios. ¡Qué suerte la mía!
No es que sea un trabajo muy duro, no vayáis a imaginar, pero tiene sus momentos malos. Es verdad que no son demasiados pero los hay.
El otro día, por ejemplo, me tocó enviar dos catástrofes a la tierra. Vaya momento malo. El año pasado tocaron varias guerras, y muchas cosas peores. Pero tiene sus cosas buenas. Nunca llego tarde, la gente se acuerda de mí, y me escriben canciones, poemas y cartas. Me dedican cuadros y me ofrecen oro.
Así que me gusta ser Dios. Es un buen trabajo. De la vida soy anunciador y de la muerte soy HERALDO.

JUANJO ESCRIBANO

SUEÑOS de verano recorren los campos ocres. Una chicharra rasga el silencio asfixiante de la siesta. El aire abrasador difumina la visión en las horas prohibidas del agosto castellano. Los lugareños duermen la siesta, refugiados en el frescor de un zaguán de piedra. Mientras tanto, afuera el infierno continúa desatándose. Un perro ladra desde su sombrío escondrijo. Se oye el zumbido de un moscardón. Calor, asfixiante calor que ahoga los corazones. Es Castilla una tarde de agosto. No sopla aire, no respiran los corazones, Castilla, no pasa nada. Es una esquina, un niño bota una PELOTA...

PABLODEPAZ

ESFUERZO. Esfuerzo. El mundo es la adjetivación de sus esfuerzos. Esfuerzo transparente si no tenía ganas de ir a clase. Esfuerzo íntimo, cuando se veía obligado a mentir y sufría. Esfuerzo amputador, cuando cogía la maquinilla antes de afeitarse. Esfuerzo dulce para preparar un colacao. Esfuerzo disciplinado y reiterante cuando tenía que estudiar Derecho mercantil. Esfuerzo apocopado para rascarse el pelo o mirar por la ventana. Esfuerzo bemol para pasar de uno a otro esfuerzo. Esfuerzo máximo a la hora de entender las cosas para las que todavía no estaba preparado. Esfuerzo angustiador al martillearse con una idea que sabía que no le haría ningún bien. Esfuerzo sutil gramatical para ver en la palabra esfuerzo el presente y el pasdo de un mismo verbo. Esfuerzo aturdidor al proponerse desamar un poco a una chica excepcional para dejar que entrara un poco de ilusión nueva, brillante y muy AZUL.
 
GIL GAMÉS

DEPOSITÓ el sombrero en el perchero de rincón. Nadie le había visto entrar. La sala; abarrotada de público, estaba en una penumbra desorientadora, aclarada tan solo por las tres lamparillas que iluminaban el escenario. Una bailarina danzaba inhibida de cuantos ojos la comtemplaban, algunos lascivos, otros ebrios y los más olvidando, hechizados por el cuerpo, encerrados en los pensamientos de quien esquiva llegar a casa.
Desprendido del sombrero, siguió con la vista los movimientos de la mujer, o, más bien, los vaivenes de las curvas en su perfección de carne.
Todavía nadie se percató de su presencia. Era el único que no estaba allí huyendo de sí mismo. Esa el único que, realmente, estaba allí por ella, por su hipnótica danza, por la sugerencia del contorno que dibuja su figura en el aire. Y en un instante, los ojos conectaron, sus pupilas se encontraron en la corta distancia de la recta. Él le lanzó un beso. Ella lo devolvió instintivamente. Fue entonces cuando la sala entera lo vio siguiendo la mirada de ella.
Ahora era el único al que miraban. El único que se llevaría un beso aquella noche. Suspiró y dejó caer su cuerpo exhausto contra una de las COLUMNAS...

HÉCTOR MARTÍNEZ

«ENCANTO, aquí tienes», me dice la panadera al darme la bolsa, me irrita. Salgo a la calle, las sirenas de las ambulancias, el ruido de los coches, el bullicio. Entro en el metro, la gente corre, sin prisa y algunos sin destino, como yo. Me bajo y sonrío, salgo y la gente no se da cuenta de que te cruzas con ellos.
En la calle, el sol me deslumbra, el ruido se apaga, el placer me llena, me entra una sensación de felicidad que me hace volar. Y VUELO.
IRENE

Nos hablan de REVOLUCIONES pacíficas en países lejanos, destinos turísticos con imagen de postal, pirámides a contraluz bajo soles que se ponen y filas de camellos, que quieren gritar al mundo, sordo, ciego y demasiado hablador, que tienen lo que en otros tiempos también tuvimos. Recuerdo otras revueltas, igualmente lideradas por hombres con ansia de lo que hoy disfrutamos como evidencias: democracia, libertad... palabras cuyo sentido no somos ya capaces de apreciar, puesto que uno solo se da cuenta de lo que tiene cuando lo pierde.
El París del 68, España de la República, los campesinos de Chiapas. Lo de Tunez y Egipto suena como el eco de estas juventudes que para soñar no necesitaban ALCOHOL.

J.

15 febrero 2011

I Jornada de nuevos escritores

Ediciones Antígona apuesta por la nueva literatura. Con este fin organizó el PRIMER ENCUENTRO DE NUEVOS ESCRITORES el pasado 11 de febrero con un resultado excelente. 

Muy pronto colgaremos el fruto literario de esta primera jornada.

25 enero 2011

Ediciones Antígona ofrece una plataforma para la difusión de la literatura más actual, autores como Enrique Pajón, David Casado, Mahop Ma Mahop, Héctor Martínez Sanz, Luis Agius, Juanjo Escribano, Alma Diego, Andrea Aguirre, Iván de la Casa, Antonio López Piña, José Aurelio Martín, Stella Manaut, Rafael Meliá Castelló, María José Sánchez Alegría, Bárbara Cruz, Benito Blanco, Yayo Gómez, Iván Sevilla, David Deliz, Borja Menéndez, Jaime Gómez, Antonio Albiol, son buena muestra de ello. Sus obras forman parte de nuestras seis colecciones abiertas hasta la fecha.

Pero Ediciones Antígona también cuenta con obras de autores de referencia, como Miguel de Unamuno, Michele Prisco, Luigi Malerba, Gil Vicente, Abel Neves, René Descartes, Henry More.

Si quieres conocernos, entra en nuestra web: http://www.edicionesantigona.com/